“Sing to the Lord a new song!” – Psalm 96:1
At St. Bernard’s Church, music holds a central place in our liturgical life. Sacred music is not simply an ornament to the Mass, but an integral part of our worship — uniting voices, hearts, and minds in prayer and praise of God.
Our parish is blessed with a rich diversity of musical expression. From traditional hymns and organ accompaniment to contemporary sacred song, music helps deepen the experience of the liturgy and invites the entire assembly into fuller participation.
Both our English and Spanish Masses reflect this diversity, giving voice to the universal nature of the Church and the beauty of our parish community. Music at St. Bernard’s bridges cultures, generations, and traditions, reminding us that when we sing together, we are truly one body in Christ.
The ministry of music is therefore more than performance — it is prayer. It lifts our hearts to God, helps us meditate on His Word, and leads us into the mystery of the Eucharist.
At every celebration of the Mass, music helps transform words into worship, fostering a spirit of reverence, joy, and unity that is at the heart of Catholic liturgy.¡Canten al Señor un cántico nuevo! – Salmo 96:1
En la Iglesia de San Bernardo, la música ocupa un lugar central en nuestra vida litúrgica. La música sagrada no es simplemente un adorno en la Misa, sino una parte esencial de nuestra adoración: une nuestras voces, corazones y mentes en la oración y la alabanza a Dios.
Nuestra parroquia es bendecida con una gran diversidad musical. Desde los himnos tradicionales acompañados por el órgano hasta cantos sagrados contemporáneos, la música profundiza nuestra experiencia de la liturgia e invita a toda la asamblea a participar más plenamente.
Tanto en nuestras Misas en inglés como en español se refleja esta diversidad, mostrando el carácter universal de la Iglesia y la belleza de nuestra comunidad parroquial. La música en San Bernardo une culturas, generaciones y tradiciones, recordándonos que, al cantar juntos, somos verdaderamente un solo cuerpo en Cristo.
El ministerio de la música es, por lo tanto, más que una interpretación: es una oración. Eleva nuestros corazones a Dios, nos ayuda a meditar en su Palabra y nos conduce al misterio de la Eucaristía.
En cada celebración de la Misa, la música transforma las palabras en adoración, fomentando un espíritu de reverencia, alegría y unidad que está en el corazón de la liturgia católica.